Día Mundial del Ahorro de Energía | Sí se hacen cosas

¡El 21 de Octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro de Energía!

Qué bonito sería que las empresas, las personas y las Administraciones se concienciaran más sobre este asunto, pero no un día, sino 365 días al año.

Tengo que decir, como experto en la materia por mi interés, mi formación específica y mi carrera profesional, que se hacen cosas, a un ritmo muy lento y con la dificultad añadida de los intereses económicos que mueven a las grandes empresas y que atan a la Administración por motivos ajenos a este artículo.

Qué bueno sería que se hicieran esfuerzos legales por proteger y facilitar las energías renovables que nos permitan ser autosuficientes, respetuosos con el medio ambiente y ejemplarizantes respecto al resto del mundo. ¡LIDEREMOS en una iniciativa de la que nos podamos sentir orgullosos!.

Después de esta reivindicación inicial, vuelvo a mi comentario anterior de “se hacen cosas” y me justifico.

Trabajo en Euro-Funding, una consultora que engloba varios servicios para favorecer la economía de las empresas, aumentando su cuenta de resultados, bien sea por conseguir ayudas públicas, deducciones fiscales a las que tienen derecho o por defender los derechos de los clientes frente a la Administración reduciendo impuestos que pagan rigurosamente todos los años por sus bienes y actividad, que no estaban bien ajustados, penalizándolos.

Una de las líneas de servicios, en la que me encuentro, es Euro-Funding Environmental, donde gestionamos ayudas públicas que convocan anualmente las Comunidades Autónomas, a través de organismos especializados en Eficiencia Energética y Energías Renovables, como el INEGA en Galicia, el EVE en el País Vasco, la Agencia Andaluza de la Energía o el IVACE en la Comunidad Valenciana entre otros, resaltando los más propensos en publicar recurrentemente estas ayudas, así como las ayudas que convoca el IDAE (Instituto para la Diversificación y ahorro de la Energía), que tiene bastante actividad e iniciativas estos últimos años, o las ayudas que convoca anualmente el FES-CO2 para la compra de derechos de emisiones de sectores difusos, promoviendo proyectos sostenibles.

Hay que inculcar a las empresas, que los incentivos están ahí, pero hay muchos proyectos que por sí solos, sólo ofrecen mejoras en los números de las empresas y en la de todos.

En concreto, me gustaría resaltar la línea de “Programa de ayudas actuaciones de eficiencia energética en PYME y gran empresa sector industrial”, que desde Euro-Funding hemos gestionado proyectos con inversiones superiores por parte de nuestros clientes del sector industrial, a los 47 millones de euros, con un potencial de ahorro energético de 60 GWh/año.

Estos números están muy bien, pero supone a duras penas, un 0,022% de la demanda de energía en 2017 en España, que se situaba en 268.140 GWh/año, de la cual, alrededor del 30% provenía del sector industrial.
Y no solo nos quedamos con esta línea del IDAE, sino que hay otras herramientas que intentan incentivar que las empresas inviertan en eficiencia energética, algunas de las cuales señalamos a continuación: Proyectos Clima, Plan Movalt Infraestructura, Cambio Modal y Modos de Transporte, Mecanismo de compensación de costes de emisiones indirectas de GEI, etc.

Desde Euro-Funding Environmental, brindamos por estas pequeñas iniciativas que suponen un incentivo a las empresas a acometer inversiones vinculadas a la eficiencia energética, ya que reducen los plazos de amortización de las inversiones y les permiten entrar en los parámetros definidos como razonables para tirar la inversión adelante.

En base a nuestra experiencia en la gestión de ayudas, pero también en servicios técnicos como el cálculo de Huella de Carbono y Auditorías Energéticas, alentamos a las empresas a destinar unos mínimos recursos para analizar proyectos de eficiencia energética, en los que encontrarán inversiones con retornos inferiores a 5 años, que gracias a la ayuda de la Administración, pueden acabar inclinando la balanza a su ejecución y puesta en marcha, favoreciendo varios aspectos: mejorar en eficiencia energética, mejorar la modulación de funcionamiento de los equipos, mayor fiabilidad amortizada a corto plazo. Resaltando además, que muchos de los equipos que se sustituyen, tienen una antigüedad superior a los 10 años.