Inspección de IAE = a pagar un 200% más

Las empresas tienen dedicado en exclusiva personal interno para controlar y gestionar el pago de los diferentes impuestos nacionales y autonómicos de nuestro país. La gran mayoría son expertos fiscalistas o financieros que gestionan la obligatoriedad de las empresas hacia estos pagos.

Por su parte, la Administración Pública vela con su equipo, y a menudo subcontratando a empresas externas, por el cumplimiento de estas normativas llevando a cabo inspecciones periódicas en las que se cuestionan diferentes aspectos no sólo económicos sino también de carácter técnico. La Agencia Tributaria ha gestionado durante el año pasado una recaudación de 186.249 millones de euros, según el Informe Anual de Recaudación Tributaria de 2016.

De entre todos los impuestos, hoy nos centramos en el Impuesto Sobre Actividades Económicas, IAE. Un tributo que no va en función del beneficio obtenido, sino del tipo de actividad y la localidad en la que se ejerce.

Desde hace muchos años, existe un tercer actor en esta función que colabora mano a mano con las empresas en la máxima optimización de estos impuestos, y así permitir que las empresas conozcan su situación real determinando la cantidad que realmente le corresponde pagar.

Desde un análisis técnico, este actor realiza una revisión del tributo cuantificando el riesgo o contingencias de cara a una posible inspección, calcula el posible ahorro para la próxima cuota y regulariza en su caso la tributación tanto a futuro como con efecto retroactivo en los casos en los que se detecten errores en las liquidaciones de los ejercicios no prescritos.

Por norma general las empresas no se plantean la optimización del IAE y dan por buena la cuota tributaria del recibo procediendo a su pago. Sin embargo, el 80% de las empresas tributan incorrectamente el IAE debido a que desconocen que determinadas superficies no tributan al 100% o que algunas máquinas de la fábrica no deberían tributar por no estar vinculadas con la actividad principal de la empresa.

Desde Euro-Funding, como ejemplo del tercer actor que permite conocer la situación real de las empresas y con un equipo formado por personas que han interpretado los papeles de la Administración o las empresas contratadas para el desarrollo de las inspecciones de IAE, recomendamos disponer de un análisis técnico para minimizar el impacto de los riesgos. Gracias a un Informe en el que se justifica qué tributa y qué no, la empresa conoce de antemano la situación real, pudiendo regularizar la situación antes de que la Administración inicie un procedimiento inspector evitando los intereses y las sanciones.

EJEMPLO DE UNA POSIBLE INSPECCIÓN DE IAE:

La empresa venía pagando 63.000 euros anuales y tras la revisión del equipo de la Administración o en su caso la empresa contratada para ello, determinan que debieran haber pagado 92.000 euros anuales, lo que hace una diferencia a pagar por los 4 años de 116.000 euros.

Los intereses sobre dichas cuotas ascenderían a 8.241,16 euros y la sanción que en este caso sería del 65 %, sumaría 75.400 euros (antes de aplicar las posibles reducciones).

La contingencia total ascendería a 199.641,16 €.

Si además no respondemos a la inspección en el periodo establecido se podrían sumar a esa contingencia hasta 20.000 euros.