ENTREVISTA VÍCTOR TARRUELLA, CEO EURO- FUNDING: CUANDO HACES LAS COSAS BIEN, LOS NÚMEROS SALEN SOLOS

Víctor Tarruella (EMBA ‘99) se aleja del prototipo del emprendedor más vocacional. Fue a la escuela en el Reino Unido y, después, se graduó en París y en Boston con la idea de regresar a España y opositar al Cuerpo Diplomático. El país en transición que se encontró en los 80 le exigía más estudios para convalidar sus títulos, así que abandonó la idea e inició su carrera en la banca corporativa.

“Me incorporé a una compañía de seguros que acabó cerrando y me vi en la calle. Entonces, empecé a colaborar con un grupo extranjero de consultoría que tenía un negocio muy interesante y replicable en España, pero con una forma de actuar que me hacía sentir muy  incómodo”, recuerda Tarruella. “Así, me planteé llevar a cabo esa idea por mi cuenta y vi que, para lograrlo, tenía que cambiar de enfoque. Estudié el EMBA del IESE porque tenía una formación muy política y no me había preocupado mucho de la gestión. Me aportó una enorme preparación técnica con la que pude ver el mundo de otra manera”, asegura.

El business plan de lo que hoy es Euro-Funding —especializada en proveer soluciones a otras compañías para la obtención de fondos públicos para proyectos de desarrollo empresarial— se gestó en una asignatura del EMBA.

Además, Tarruella confirmó que se podía dirigir de otro modo: “Me di cuenta de que había que hacerlo bien, en el aspecto humano y en el organizativo. Había una manera mejor de hacer las cosas y yo me sentía preparado para sacarla adelante”. “HAY QUE PROTEGER EL ESPÍRITU DE LA STARTUP


“Muchas veces, las motivaciones del emprendedor se venden bajo un aura de optimismo y creatividad. En mi caso, no hubo romanticismo, sino supervivencia. Aun así, he podido diseñar una cultura propia basada en la honradez, la honestidad y el buen ambiente”. Cuando se habla de cultura empresarial, no es lo mismo tener una lista de buenas intenciones que ofrecer a  todos los ingenieros un contrato indefinido el primer día: “Yo quería una empresa con gente joven donde hiciera ilusión venir a trabajar”, añade. Y creó un sistema de crecimiento orgánico en el que “si un departamento engorda, el número dos sale y funda otro, con nuevos clientes y proyectos. Así consigues que la gente sea dueña de su destino y fomentas la competencia, en positivo, hacia fuera, no hacia dentro”. En los últimos años, Euro-Funding ha firmado proyectos en Bruselas, México, París, Santiago de Chile y Varsovia, y, ahora, tiene proyectos en más de 20 países. “Al trabajar en tantos sitios a la vez, se pueden perder de vista algunos aspectos.

Por eso, hay que proteger el espíritu de la startup cada día. Cuando haces las cosas bien, los números salen solos. Es un círculo virtuoso en el que la actitud es la clave: cuanto más das, más recibes. Y, si eso no se cumple, no puedes venirte abajo”, concluye.